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Fiorito en la Prensa

La Prensa - 19/10/03 - Economía
Los bancos tratan de adaptarse a la era K

Ricardo Fiorito y José Emperador analizan el presente y el futuro del sistema financiero argentino.

Varias entidades extranjeras podrían emigrar. volverán los bancos regionales, aquellos de una o dos casas. Permitir que otra vez se preste en dólares al mercado interno sería un grave error. La falta de horizontes despejados complica la reactivación del crédito.

Fue durante muchos años protagonista del sector bancario y dejó el negocio en la mejor etapa, cuando la Argentina se vanagloriaba de tener uno de los sistemas financieros más sólidos del mundo y las entidades extranjeras no dudaban en desembolsar cientos de millones de dólares para hacer pie en el mercado local. Ricardo Fiorito, ex dueño del Banco Quilmes (vendido en 1997 al canadiense Scotiabank, que luego abandonó el país en 2002), se dedica hoy a la gestión de cobranzas y a la administración de fideicomisos, entre otras actividades financieras. Pero aunque ya no esté ligado directamente a los bancos, su opinión dentro del sector sigue siendo autorizada.

Fiorito y José Emperador, director de Fiorito Factoring y Negocios Financieros y ejecutivo del Quilmes durante muchos años, dialogaron con este medio sobre el sistema financiero que se viene, el retorno del crédito y las causas de la crisis que tuvo entre sus epicentros, justamente, al sector bancario.

-¿Cómo ven la reestructuración del sistema financiero que puso en marca el Banco Central?
Ricardo Fiorito: -La reestructuración hay que hacerla, porque el sistema debe tener una dimensión que se adapte a las necesidades actuales.

-¿Creen que van a desarecer bancos, o las entidades que quedan ya han ajustado lo suficiente sus estructuras?
R.F.: -No hay mucha mercadería en plaza en este momento para hacer negocios. Pero es cierto que el nivel de actividad viene creciendo fuertemente frente a 2002. Creo que, de las últimas medidas, fue un buen paso el hecho de no permitir más plata a 7 días y tomarla a 30, para que las entidades se animen a prestar a largo plazo.
José Emperador: -Los bancos notan más tarde la reactivación. Cuando se recupera la industria en el primer trimestrs, por ejemplo, a los bancos les llega en el segundo. Y cuando se produce una caída, sucede lo mismo. Pero independientemente de eso, si un país tiene una estructura industrial chica, no puede tener un sistema financiero de siete cabezas. Por otro lado, hay industrias, como la agrícola, en las cuales los bancos no tienen tanta incidencia, porque la financiación a los productores la hacen las grandes cerealeras.

-¿Cuáles son los principales problemas que tiene el sistema, a juicio de ustedes?
J.E.: -El problema que tienen los banqueros no es distinto al de los demás empresarios. El tomador de crédito, el industrial, el comerciante, quiere ver que este veranito se afiance. Y el banquero lo mismo. Si presta, quiere saber que los depositantes seguirán renovando sus colocaciones. Es un problema de confianza, de horizonte.

-¿Más allá de la cantidad de títulos públicos en cartera que poseen las entidades, por ejemplo...
J.E.: -Eso es historia. Es un dato de la realidad y hay que mirar para adelante. Ahora la gente volvió a colocar su dinero en los bancos porque no tiene alternativas, y además juega el tema de la seguridad. Pero las entidades no pueden salir a prestar si no tienen horizonte. Y tampoco les van a pedir, además. Para que alguien compre una cosechadora, necesita saber si le van a pedir o no el CER, si le van a aumentar las retenciones...
R.F.: -De a poco, las cosas se van a ir aclarando. La aparente eliminación del impuesto al cheque a partir del año que viene, por ejemplo, es importante. Si no existiera, facturaríamos más IVA y más Ingresos Brutos. Es lo más regresivo que hay.

Achique

-Volviendo a la reestructuración, ¿en cuánto se achicaría el sistema?
R.F.: -El sistema se va a achicar a una menor cantidad de sucursales, acorde con la monetización que hay ahora. Pero no puedo dar un número.
J.E.: -Tal vez habrá bancos que no les interese este volúmen de negocios y se irán. Volverán a aparecer los bancos regionales, entonces.

-En ese sentido, ¿hacia qué sistema financiero camina la Argentina?
J.E.: -Creo que vamos hacia un mix, con bancos extranjeros que les va a interesar mantener su presencia en el país por una cuestión política, y otros a los que no les va a interesar. También habrá lugar para bancos nacionales que quieran meterse en un nicho distinto.
R.F.: -Y habrá bancos de una sola casa que antes no había. En Estados Unidos, por dar un ejemplo, hay unos 8.000 bancos, de los cuales los primeros 20 concentran cerca del 80% de los depósitos. Y hay otros 7.980 que son regionales, de una sola casa, que atienden a la gente del lugar. Creo que hacia eso va la Argentina.

-En materia de crédito, ¿cómo serán los próximos préstamos? ¿En pesos indexados?
J.E.: -La indexación dependerá de si hay inflación o no. El CER no ha tenido hoy incidencia, y las tasas están más bajas que al comienzo de la crisis.

-También se debate el hecho de permitir nuevamente los créditos en dólares. ¿Fue un error prestar dólares a quienes no los generaban?
J.E.: -No sé si fue un error. Las reglas de juego de la convertibilidad eran esas y los bancos se adaptaron. Hoy la cosa es diferente. Igual creo que la obligación tiene que estar en función del ingreso. Ya vimos lo que pasó con el Estado argentino: colocó deuda en dólares, yenes, euros, libras, pero generaba pesos. Si usted quiere ser sano, no puede tomar un descalce de monedas si no tiene cobertura. A los exportadores se les puede prestar dólares porque cobran en dólares, pero no a alguien que vende en el mercado interno.
R.F.: -Ya está, ya pasó. Miremos para adelante.


Adeba y la vuelta al capitalismo nacional

-Cuando el Scotiabank decidió abandonar el país, en 2002, se mencionó la posibilidad de que usted se hiciera cargo nuevamente del Quilmes, ¿por qué no aceptó?
Ricardo Fiorito: -Es historia pasada. La familia es muy grande y convencer a todos de volver al negocio anterior es muy complicado.

-Mirando en retrospectiva lo sucedido en los 90, ¿sirvió la extranjerización del sistema financiero?
R.F.: -Quién es el dueño del sistema financiero no tiene que importarnos, mientras genere trabajo y ofrezca un producto eficiente, sea un banco o cualquier empresa.
José Emperador: -En el análisis seguramente habrá aspectos positivos y negativos. Entre lo bueno, los bancos extranjeros trajeron una cantidad de tecnología que nosotros hubiéramos tardado mucho tiempo en desarrollar. Pero ni todo el pasado es oscuro ni todo el presente es blanco. Lo importante es que exista un control.

-¿Qué piensan del resurgimiento de Adeba (la Asociación de Bancos de capital privado de la Argentina) y el fomento a un capitalismo nacional?
J.E.: -Es parte del proceso que se está dando ahora. Tiene que haber una mezcla de nacionales y extranjeros, como ocurre con otras industrias.
R.F.: -Tienen que estar los dos, no es uno u otro. Y aunque vengan los extranjeros, es bueno que exista una unión con el nacional, porque el nacional conoce mejor el mercado y es más estable frente a los vaivenes de la economía.


El colapso de 2001 y sus culpables

-La Argentina, se afirmaba, tenía uno de los sistemas financieros más sólidos del mundo antes de la crisis. ¿El Estado fue el único culpable del colapso que siguió o existieron culpas compartidas?
Ricardo Fiorito: -Los bancos prestan ocho veces más que su capital. Si les cambiás las reglas de juego y pasás de tres pesos a uno, o a algunos les actualizas los depósitos y a otros no, no hay capital que aguante.
José Emperador: -En la época de Pedro Pou, al sistema financiero se le impusieron normas prudenciales mucho más ácidas que las de Basilea. Pero si primero tenés 10 en el debe y 10 en el haber, y los 10 del debe pasan a ser 1.000 y los 10 del haber pasan a ser 50 centavos, no hay ecuación que cierre. El sistema estaba de acuerdo con la estructura que funcionaba en el país, era uno más. Si el principal deudor, el Estado, un día dice no pago más, bueno...

-¿Fue un error tomar tantos títulos públicos?
J.E.: -Cuando nosotros estábamos en el Quilmes se le prestaba al Estado sólo lo que normativamente estábamos obligados a prestar. Los títulos públicos eran parte del negocio, una colocación más.
R.F.: -Supongamos que los bancos no le hubiesen prestado al Estado. ¿Qué hubieran ganado? Que explotara primero por falta de financiamiento. Y si un banco presta al Estado y el de al lado no, el día que se arma el escándalo, a ese banco la estampida se lo lleva puesto igual. Creo que todos se jugaron a que, tarde o temprano, vendría la cordura en el Estado en cuanto al gasto. Pero tuvimos que quemarnos los dedos. Ahora pareciera que viene la cordura en el Estado y en la provincias.


Más financiamiento que cobranzas

Luego de la venta del Banco Quilmes, una parte de la familia Fiorito decidió incursionar en un rubro que carecía de desarrollo en el país: el de la gestión de cobranzas. Así nació en 1998 Fiorito Factoring, empresa que luego fue agregando otros servicios, como financiamiento para empresas, administración de fideicomisos y leasing.
"El factoring es la administración de cuentas a cobrar, normales, no con problemas -explica José Emperador. Con el devenir del tiempo, la carencia de crédito que sufrieron las empresas sumó a la gestión de cobranzas el servicio de financiamiento. Esto se empezó a notar mucho a partir de 2001, cuando se agudizó la crisis."

-¿Qué otros servicios brindan además de gestión de cobranzas?
-A partir de 2002 comenzamos a desarrollar el factoring internacional, es decir, el financiamiento de exportación. También hemos complementado nuestra actividad con el negocio de fideicomisos no financieros. Tenemos seis emisiones de fideicomisos chicos, con capitales privados argentinos como colocadores, y empresas exportadoras como tomadoras, en rubros como aceite de oliva, soja para alimentos y producción de parabrisas para automóviles. Para completar el arco de colocaciones, hace muy poco nos lanzamos con el leasing.

-¿Cuántos clientes tienen?
-Difiere en cada producto. En leasing tenemos uno concretado y tres más a concretar. En fideicomisos tenemos seis clientes con todos los productos lanzados, y en factoring la cartera ronda los 300 clientes, con diverso grado de actividad, pero básicamente pymes.

-¿Y cuáles son los beneficios que obtiene una empresa al tercerizar la gestión de cobranza?
-El servicio lo emplean, en general, as grandes empresas en el mundo. Con la tercerización se reduce la cantidad de agentes de cobro en relación de dependencia, y se optimiza el control de toda la gestión. Hoy casi nadie paga en la fecha de vencimientos, por lo que hay que llevar un control del seguimiento de la cobranza. La empresa paga un fee sobre lo cobrado -que no supera el 1%- y se desentiende de todo. De todas formas, nuestro negocio principal hoy no es ése, ya que todos buscan el financiamiento más que el servicio de cobranza.

-¿Qué tasas están cobrando?
-Depende de los plazos, los documentos y quiénes son los pagadores de esos documentos, además del historial del cliente. Siempre estamos hablando de un riesgo argentino, pagadero en pesos.

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