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Técnicas del Factoring
En la relación cliente-factor
se puede desarrollar dos modalidades, la tradicional
y la moderna, sin que ello signifique que una
sea excluyente de la otra y que ambas no coexistan.
Para el factoring tradicional basta recordar la definición
que otorga nuestro Código de Comercio. En ese
caso el factor solo posee a su cargo la gestión
de cobros.
El factoring moderno se define como "el contrato
permanente entre una sociedad de factoring y las empresas
clientes, por el cual la primera se encarga de comprar
las deudas comerciales de estos últimos con
sus compradores y el cobro de las mismas"
(Factoring y Franchising. Modesto Bescós).
En esta definición se observan tres funciones
básicas: gestión de cobros, financiación
y garantía.
Cada una de ellas puede conceptuarse de la siguiente
forma:
Gestión de cobros.
El servicio abarca no sólo las gestiones administrativas
y operativas del cobro general de los créditos,
sino otras tareas complementarias como el soporte
para su registración contable, estado de deudas
de clientes, y abordar los pasos judiciales o extrajudiciales
tendientes a su recupero. En este caso el factor no
asume riesgos de carácter crediticio, no obstante
lo cual debería colaborar con su cliente en
la evaluación crediticia de los deudores cedidos,
en la detección de los problemas que generan
devoluciones de mercaderías y todos los elementos
que tengan un reflejo en las cuentas a cobrar.
Financiación.
Dadas las actuales restricciones crediticias con que
debe operar, para el cliente esta función es
altamente trascendente. En ocasiones el logro de un
financiamiento en tiempo y forma permiten la concreción
de nuevas oportunidades.
Las dificultades en la obtención de esas condiciones,
se agravan aún más en las pequeñas
y medianas empresas ya que la suma de elementos adicionales
como apertura de los mercados a la importación
de productos, la mayor presión fiscal, la disminución
del consumo, etc, llevan a comprometer su perdurabilidad
a futuro.
A estos elementos adicionales se agregan los límites
vigentes al otorgamiento del crédito bancario,
en sus tradicionales líneas y sus costos e
impuestos asociados, que también atentan contra
la evolución del negocio. En estos casos el
factoring es una alternativa de financiación,
en función a que provee fondos sobre activos
que habitualmente no son materia de crédito
bancario, habilitando así la ampliación
de los márgenes utilizables.
Es decir que las compañías de factoring
constituyen un ente complementario especializado en
un producto, que facilita la obtención de fondos
necesarios para mantener el capital de trabajo en
su nivel adecuado. Ese beneficio, permite una mayor
velocidad en la rotación de los stocks, un
incremento en los niveles de ventas y una ampliación
en los plazos de financiación que se otorguen
a los compradores.
Por su parte las empresas de factoring aprovechando
la información que poseen, realizan una evaluación
del riesgo del deudor cedido, que repercute en beneficio
del cliente, al cual le mejorará la calidad
de sus compradores.
Garantía.
Las posibilidades en esta materia son dos: o bien
el cliente transmite sus créditos con responsabilidad,
lo que equivale a decir que el factor no asume el
riesgo de incobrabilidad de los deudores cedidos;
o bien la cesión sin responsabilidad, lo que
implica que el riesgo de incobrabilidad, total, parcial,
temporaria o definitiva, de los deudores cedidos,
es asumido por la empresa de factoring. En general,
estas transacciones quedan sujetas a los criterios
de aceptación del riesgo, establecidos por
el factor.
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